Atletismo de Fondo

Todo el running de fondo

Mi historia en los 42.195 kms…contada por sus protagonistas

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De un 6.000 mtrs a un 42.195 kms

Hace no mucho tiempo me había planteado el desafío de correr una maratón de 42,195 Km, pero no sabía cómo encarar el proyecto, ya que, si bien tengo experiencia en entrenamiento, consideraba que con el plan que me imponía para lograr mis objetivos no sería suficiente para la maratón, pues, como muchos saben, yo soy andinista, y si bien el esfuerzo es fenomenal en un 6000, sabía que correr esos 42 km me demandaría una fortaleza, no solo física, sino mental que debía ser preparada adecuadamente.

Con Juan Carlos siempre nos desafiábamos en supuestas carreras que algún día correríamos, pero que no llegaban a materializarse, hasta que un buen día se hizo realidad, y allí fue que comprendí que necesitaba un guía, pues no solo Juank me apabullo, sino casi todos los que corrieron esa carrera, dejándome mal parado ante mi propio orgullo.

Ya estaba presente en nuestro ámbito Marce, la liona, que ya entrenaba al león mayor, o sea a Juank. Luego se sumaron Federico Frascella y Luis Contreras con el mismo objetivo de los 42 k. Comenzamos charlar y un día el plan largo con todo, pero inmediatamente fuimos a participar a una carrera en Tucumán, mas precisamente en Monteros, a la trepada al Indio, de 30 km, Juank, Marce y yo, que mas la logre terminar con voluntad que con otra cosa (Juank de nuevo me ganaría); luego vendría la carrera de gendarmería, en donde Juank hacía valer de nuevo su espíritu deportista prevaleciendo sobre mi persona, pero que en esta instancia logre salir adelante de varios que en la primer carrera me habían pasado el trapo literalmente hablando.

Después siguieron días duros de entrenamiento, con fondos cada vez más largos, pasadas más largas y más rápidas. Dolores musculares, alguna pequeña lesión, que cada vez que era informada a Marce, era un dolor de cabeza para ella. Pobre, fue no solo una entrenadora, sino psicoanalista, solucionóloga de problemologos de brujeríalagas, etc., pero que a la larga nos mostraría no solo ser una excelente entrenadora, sino tener un   personalidad muy bella, enamorada de lo que hace.

Ariel Mercado  Volcán Incahuasi 6.638 msnm

Ariel Mercado Volcán Incahuasi 6.638 msnm

Comencé a comparar mis entrenamientos para la montaña, y descubrí que ambos eran duros, pero que la maratón me demandaría un esfuerzo sobrehumano para poder afrontarla con entereza, pues lo volúmenes que cada vez se hacían más pesados; los tiempos comenzaban a acortarse, y la ansiedad en varios de nosotros comenzaba a hacerse sentir, pues, sabíamos que el desafío estaría a la altura de lo que entrenábamos, y era como que no sabíamos si podríamos con ella.

Y así llego el día del viaje, en donde nos dimos con la grata sorpresa que nuestros queridos amigos de la secretaría de deportes de la provincia (y lo escribo con minúscula pues se lo merecen), no colaborarían en nada con tamaño viaje, el cual fue realizado a pulmón y gracias al aporte desinteresado de los que compraron el bono contribución que organizamos para bajar costos del viaje.

Allá nos hospedaría Stella Maris del Papa, una leyenda en la maratón nacional, ya que ella fue la primera mujer en correr un maratón en Argentina, y de quien traje un recuerdo hermoso, pues nos mimoseaba a todos, con la comida, los consejos, las charlas amenas y la atención, todo esto junto a sus hijos y Jorge.

Nos levantamos a las 5,30 de la mañana el domingo 10 de octubre y a las 7,25 llegamos a los bosques de Palermo, en donde enlongamos un poco y entramos en calor. Fede y Carlos se acomodaron bien adelante, Juank, Marce, Lusito, Stella Maris, Jorge y yo, nos acomodamos más o menos en el ¾ de la largada. A las 7,30 en punto como estaba prevista la maratón se largó y así fue que salimos hacia nuestra aventura.

Los primeros km fueron medio a los empujones, pues 6600 personas corriendo a la vez más que una aglomeración de gente, era una marejada de gente trotando casi al mismo ritmo, hasta que nos comenzamos a acomodar según los ritmos de carrera.

Los primeros Km los corrimos juntos Luisito y yo hasta que la alcanzamos a Marce, quien se prendió a nuestro ritmo, pero que después mermo, o yo aumente, pues, en un momento me vi corriendo solo, no veía a nadie de los nuestros, y solo atine a colocar un pide delante del otro y seguir con el trote. Pasamos por el obelisco, plaza de mayo, algunos museos, y fuimos por la cancha de Boca, de allí al terraplén, y la reserva ecológica, luego puerto madero, todo en un recorrido muy vistoso.

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Cuando pase la media me di que los tiempos que llevaba eran muy buenos pues Marce me había marcado en el tiempo que debía pasarla y estaba dentro de los márgenes, pero grande fue mi sorpresa cuando el km 27 lo encuentro a Juank corriendo un poco cansado; lo alcance y en el km 28 pase adelante, yo solo seguí lo que mis piernas me daban, me sentía muy bien, pero sabía que quedaban 14 km para llegar, así que seguí regulando la marcha. En esa zona comenzaron a caminar muchos, y otros a abandonar, sería como lo que llamamos en el andinismo la zona de la muerte en los 6000, entre los 5500 y los 6500 metros snm. Seguí corriendo y mis piernas por ahí aflojaban, pero el entrenamiento hacia su trabajo, y seguí adelante, muchos caminaban y escuchaba que se justificaban, pero yo no quería eso, quería hacer el recorrido completo corriendo, llegue al muro, a los 35 km, y cuando lo pase, la marcha se hizo más agradable, pues ya, tenía casi toda la carrera completa, lo que antes eran bromas entre compañeros y charlas, ahora eran palabras de aliento, ¡vamos que podes!, ¡ya falta poco!, y así llegué a los bosques de Palermo de nuevo, entrando en el km 38 al corazón de los mismos. Yo seguí corriendo, veía esa, no sé como llamarle, pero creo que la expresión es “chorrera” (como las los caminitos de hormigas) de gente que pasaba por el km 40 a 50 metros de donde yo iba. Me dije, ¡estás bien Ariel es el último esfuerzo!, sentía que las fuerzas volvían, comencé a recordar el último esfuerzo en el Incahuasi, ese hermoso volcán de nuestra cordillera Catamarqueña que nos hizo sudar la gota gorda para llegar a su cumbre (6640msn). El km 40, fue la puerta para mi último esfuerzo, comencé a aumentar el ritmo, y la gente que había corrido esos últimos km junto a mi quedaron atrás. El km 41 mas fuerzas me dio y complete esos 1195 metros a un ritmo que ni yo lo podía creer, y la llegada frente a mis ojos, fue el detonante de la emoción dentro de mí. Cruce la meta en un tiempo de 3,58 hs. No tenía a quien abrazar, estaba solo, me sentía como que hubiese hecho cumbre en solitario, a pesar de los 6600 participantes de esta tremenda maratón, pues no conocía a nadie, solo atine a felicitar a otros que llegaron junto a mí.

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Luego fueron llegando Marce, Luisito, y Juank, y por ultimo Stella y Jorge, quienes rompieron el record de su maratón más lenta, pero cabe destacar que Stella la corrió lesionada a su maratón 57.

Fede había llegado en 3,28 hs y Carlos en 3,37 hs. Luego nos encontramos todos, sacamos las fotos de rigor, y el regreso a la casa de Stella en donde Jorge y yo nos lucimos con unos ravioles increíbles, según el paladar de Jorge y de quien escribe.

Y ya para terminar esta crónica quiero hacer un paralelismo entre la reina de las distancias, el 42 k y un 6000. Si bien son disciplinas diferentes, en el 42 k tenemos que tener una preparación específica, ya que no solo son entre 3 o 5 horas de trote (me refiero a un maratonista estándar), en donde el físico se siente extenuado y las fuerzas menguan terriblemente con el dolor de los músculos y las articulaciones, sino que nuestra cabeza también hace el trabajo sucio de tirarnos para atrás, pero que si sabemos dominarla, vencemos ese necesidad de dejar todo en algún punto de la carrera. Con el andinismo pasa algo parecido, con la diferencia de las jornadas de marcha son varias y el físico sufre un desgaste paulatino, gradual y terrible a medida que ascendemos, sintiendo las mismas sensaciones que en la carrera de 42k, pero que a medida que vamos avanzando y miramos las bellezas que nos rodea, y con los descansos adecuados, lo vamos sobrellevando (todo esto siempre y cuando estemos en condiciones optimas de aclimatación), pero la falta de oxigeno hace que uno vea la realidad como una película, pues a veces ni sabemos que estuvimos ahí, solo cuando vemos las fotos lo recordamos. Pero la alegría de llegar a la meta de una maratón es innegable, es hermoso sentir que uno pudo con el desafío, en cambio en un 6000 la emoción es diferente, pues, si bien uno sabe que cumplió con el objetivo de la cumbre, esta solo es parte del todo, pues todavía falta el regreso a la carpa y de ahí a el base, que sería recién la culminación de la expedición.

Estas palabras y reflexiones finales es solo un parecer, quizá otros tengan otras sensaciones, mejor dicho seguramente que es así, pero bueno, seguí la idea de Marce de escribirlo en comparación, y puedo decir que ambas cosas son hermosas, y ojala pueda seguir disfrutando estos hermosos deportes hasta cuando la vida me de las fuerzas necesarias para poder hacer lo que la naturaleza nos dio, y es ese sencillo acto tan bien descripto por nuestro presidente de la Agrupación de Montaña Calchaquí David Lucero, “solo hay que poner un pie delante del otro y avanzar”.

Gracias a todos por el apoyo, y en especial a Marcela Pensa alias la Marce, o la liona, quien nos entreno muy bien, pues todos cumplimos con el objetivo principal, que no era solo llegar a la meta, sino disfrutar la carrera, y vaya que si la disfrutamos.

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Sergio Ariel Mercado.

Socio activo de la AMC y de los Leones del Ambato.

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26 de octubre de 2010 - Posted by | 42 km, atletismo, distancia, maraton, protagonistas | , , , ,

4 comentarios »

  1. ese es mi amigo mil felicidades ariel me encanto que hayas tenido tan buen tiempo, y mas aun la crinica que hiciste de todo tal cual paso eso de la primera persona esta mortal, bueno como vos bien decis a pulmon llegaron participaron y ganaron porque terminar una maraton de 42 km no lo hace cualquiera. un besos y por muchos mas exitos

    Comentario por ana | 27 de octubre de 2010 | Responder

  2. Ariel…cuantas cosas pasan por mi mente…momentos compartidos,charlas, risas, a veces un par de enojos…ja ja…tipico de la entrenadora obsesiva….pero sin dudas con semejante crónica vale la pena seguir trabajando para que muchas personas como vos, vivencien un maratón y con alegría… Excelente las diferencias y similitudes que se sienten a los 6.000 mtrs de altura y en un maratón, sos un gran montanista y ahora en tu vida ya tienes un maratón… FELICITACIONES POR EL LOGRO !!!
    A parte quiero decirte que sos una persona increible, y que cuando dejo de ser tu entrenadora…soy tu amiga… eso es muy bueno…GRACIAS POR ESTE HERMOSO RELATO !!!!!

    Comentario por atletismodefondo | 30 de octubre de 2010 | Responder

  3. Que bueno todo Ariel, y gracias por las lindas cosas que decìs de nosotros, fuè un placer tenerlos en casa con Marce y compartiendo: risas, momentos, cosas ricas y por sobre todo Amistad y Respeto!
    Seguí disfrutando de èste maravilloso deporte, que amo desde hace 33 años como el primer dìa. Mis cariños para todos ustedes.

    Comentario por Stella Maris del Papa | 1 de noviembre de 2010 | Responder

  4. GRACIAS STELLA MARIS, POR TU GENEROSIDAD Y HUMILDAD….!!!

    Comentario por atletismodefondo | 1 de noviembre de 2010 | Responder


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